"El peso invisible de las palabras cotidianas"
Cómo un simple 'buenos días' dicho a destiempo puede transformar el rumbo de una tarde entera.
Solemos subestimar la enorme capacidad gravitacional que poseen las expresiones más triviales de nuestra rutina diaria. Un 'buenos días' pronunciado con desgana o una pregunta sincera en el momento más oscuro pueden alterar por completo el rumbo meteorológico de una tarde entera. En mis melodías y en mis libros intento capturar esa fragilidad atómica. Me paso la vida buscando grandes epifanías, cuando la verdadera magia literaria reside en el temblor de una mano que sirve una taza de té o en la forma en que alguien pronuncia mi nombre al doblar la esquina. Prestar atención a los detalles menudos es mi primer mandamiento al crear. Porque son precisamente las pequeñas heridas y las caricias casi imperceptibles las que construyen la verdadera cartografía de nuestra existencia.