"La poética de los pequeños detalles"
Una taza tibia, una mirada cómplice y la belleza de lo ordinario convertido en arte.
La grandeza de mi literatura y de mi música no reside en los grandes aspavientos épicos, sino en mi capacidad de iluminar con dignidad poética los fragmentos más modestos de la vida doméstica: una taza de café que se enfría sobre la mesa, una llave olvidada en la cerradura o una mirada cómplice cruzada en silencio. Son esos minúsculos destellos cotidianos los que construyen la verdadera textura de mi existencia. Mi arte actúa como una lupa de aumento que me enseña a valorar la belleza sagrada e irrepetible de lo ordinario, recordándome que la magia nunca está reservada para los elegidos, sino escondida a plena vista en mis días más comunes.