"Los refugios donde el tiempo se detiene"
Un rincón junto a la ventana, un cuaderno desgastado y la certeza de que nada urge en este instante.
Todos deberíamos poseer un rincón físico o mental donde las manecillas del reloj pierdan toda su autoridad coercitiva. Para mí, ese santuario se compone de una mesa de madera oscura, un cuaderno de hojas rugosas, una pluma cargada de tinta negra y el murmullo lejano de la lluvia golpeando el cristal. En ese espacio milimétrico, las urgencias del mundo exterior se desintegran por completo. No hay correos pendientes ni plazos fatales; solo existe la tensión hermosa entre mi mente y la página en blanco. Construir este tipo de refugios interiores es indispensable para no sucumbir a la deshumanización de los tiempos modernos. Si logro transmitir aunque sea una pizca de esa paz detenida a través de mis composiciones, el viaje habrá valido absolutamente la pena.