"El origen de los silencios: por qué escribo"
El silencio no es ausencia de sonido, es el espacio donde las palabras reales finalmente se atreven a respirar.
El silencio no es la ausencia absoluta de sonido, sino el espacio sagrado donde las palabras reales finalmente se atreven a respirar. Vivimos en una época hiperconectada donde el murmullo exterior apaga mis propias certezas. Cuando me siento frente al papel o tomo la inspiración, busco precisamente ese territorio virgen donde el ruido cotidiano se desvanece. Escribir es un acto de supervivencia emocional, un puente tendido entre el caos del mundo y la quietud del alma. Cada verso nace de una pausa obligada, de una respiración honda que intenta descifrar aquello que el pensamiento apenas balbucea. Al final, mis composiciones y mis libros son apenas intentos imperfectos de abrazar el vacío y devolverle un poco de calidez a la intemperie. Es en ese diálogo íntimo donde descubro que nunca estoy tan solo, porque siempre hay alguien al otro lado compartiendo el mismo latido pausado.