"Breve tratado sobre las ausencias presentes"
Cómo alguien que no está puede ocupar el centro absoluto de una melodía y de una página.
La paradoja más dolorosa y fascinante de la condición humana es la forma en que los ausentes logran ocupar el centro absoluto de una habitación silenciosa. Alguien puede haberse marchado físicamente hace años, y sin embargo, su sombra habita cada rincón, dictando la cadencia de mis pensamientos y el tono melancólico de mis acordes. Escribir sobre ellos es mi manera de mantenerlos vivos en el frágil territorio de la metáfora. Las ausencias presentes pesan como plomo, pero también inspiran la arquitectura más delicada de mi sensibilidad. Aceptar que el amor no se extingue con la muerte ni con el adiós definitivo, sino que muta en melodía y recuerdo constante, es el aprendizaje más maduro que me otorga el paso del tiempo y la creación artística.