"El ritmo pausado de las estaciones"
Aprender de la naturaleza que cada proceso creativo tiene su propio tiempo de germinación.
Observar el ciclo biológico de la naturaleza —la floración primaveral, la exuberancia estival, la caída de las hojas en otoño y el reposo profundo del invierno— me devuelve la cordura frente a la prisa artificial que imponen los mercados modernos. Cada estación tiene su función biológica ineludible; el invierno no es un error del calendario, sino la fase subterránea indispensable para que mi semilla renazca con fuerza renovada en marzo. Aplicar este ritmo pausado y estacional a mi carrera artística me permite alternar épocas de intensa composición con periodos obligatorios de silencio, lectura y recarga emocional íntima.